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EDITORIAL

Sobre la rendición de cuentas

JUAN ANTONIO GARCÍA VILLA
jueves 24 de enero 2019, actualizada 7:42 am


A pesar de innegables avances en materia de transparencia, es un hecho que en el país aún prevalece la opacidad. Y en Coahuila ni se diga. Son numerosas y frecuentes las quejas ciudadanas al respecto. Hay razón para ello. Sin embargo, de bastante ha servido -quizá no tanto como muchos esperábamos- la apertura a la transparencia, es decir, el acceso a la información pública gubernamental, que en nuestro país inició hace más de quince años. Vale recordar que fue durante el gobierno de Vicente Fox.

Tal acceso a la información gubernamental se extendió o replicó a los estados. Obviamente a Coahuila. Pero deliberadamente mal y con más obstáculos que facilidades. Como cualquiera lo puede fácilmente comprobar, es falso que en nuestro estado tenga verdadera y eficaz vigencia, como se presume, el llamado principio de máxima publicidad en los asuntos públicos.

No obstante lo señalado, está disponible mucha más información oficial, particularmente la relativa a las finanzas del estado y los municipios de lo que uno pudiera imaginar. Tal vez no del dato concreto o específico que de momento tenemos interés en obtener, pero sí de grandes volúmenes de información. Mucha de ésta, es cierto, es "información basura". Probablemente sembrada más con el ánimo de ocultar que de dar a conocer. Pero ahí está. Frecuentemente hay que lidiar con enormes masas (o bases) de datos para conseguir la información que se busca. Reitero: a veces por caminos complicados o poco amigables, pero la información ahí está.

En especial en materia de rendición periódica de cuentas, la información contable, financiera y programática disponible es abundantísima. Y el acceso a ésta, ordinariamente, no es demasiado complicado. Se puede consultar casi siempre de manera amigable en la página de internet de la Auditoría Superior del Estado (ASE).

Está la Cuenta Pública del estado y sus 38 municipios, que es de presentación anual. Están consultables las Cuentas de la última década. Y desde hace varios años también los informes trimestrales de avance de la gestión financiera, que al igual que la Cuenta anual se entregan al Congreso del Estado para que éste, a través de la Comisión de Auditoría Gubernamental y Cuenta Pública, que yo coordino, se hagan llegar a la ASE para su revisión y fiscalización superior.

Además pues de la Cuenta Pública anual, cada tres meses se recibe la documentación de los informes de la gestión financiera desarrollada por 144 dependencias estatales y municipales para ser auditada. Se presenta tanto en forma digitalizada como en papel. En esta última modalidad, sólo para que se tenga una idea de su volumen, pesa dicha documentación trimestral casi cien kilogramos. De manera tal que los cuatro informes trimestrales más la Cuenta anual superan fácilmente la media tonelada de papeles. Ya podrá darse el lector una idea de la muy abundante información, mucha útil y otra "chatarra", que contienen.

Adicionalmente a esa documentación, que es como la materia prima para llevar a cabo la revisión de las cuentas, están asimismo consultables en el sitio web de la ASE tanto el programa anual de auditorías que ésta realiza (poco más de mil ochocientas auditorías) como los informes semestrales que la ASE rinde a la Comisión de Auditoría Gubernamental del Congreso, para dar cuenta a éste del estado que guardan las observaciones y recomendaciones que la propia ASE tiene hechas a las 144 dependencias auditadas.

A lo anterior agréguese el Informe que cada mes de diciembre la ASE presenta a la Legislatura local, para dar cuenta de los resultados de la revisión realizada a la Cuenta Pública del año anterior correspondiente a las entidades fiscalizadas. El último de estos informes, rendido el pasado mes de diciembre y relativo al año de 2017, está contenido en veintiún tomos y comprende 9,815 páginas.

Es cierto que ni remotamente estamos en un mundo ideal de transparencia, menos aún en Coahuila, ni en un escenario idílico de rendición de cuentas. Pero no hay más cera que la que arde. Y al menos podemos decir que cera sí hay. La necesaria para realizar una rigurosa tarea de investigación, análisis y crítica. Indispensable labor previa a la exigencia, vehemente y enérgica, de responsabilidades por el mal manejo de los dineros públicos. Tarea que compete a los ciudadanos todos. Directamente y a través de sus representantes.

NECESARIA ACLARACIÓN

Algunas personas me han preguntado cómo es posible que se hayan votado por unanimidad en el Congreso del Estado tanto el nombramiento de los nuevos cinco magistrados del Tribunal Superior de Justicia, tres numerarios y dos supernumerarios, en la sesión del pasado 26 de diciembre, como la aprobación del presupuesto estatal de egresos para 2019 en la del día 31 del mismo mes. No fue así, la votación de los magistrados, que indebidamente se hizo en bloque y no uno por uno, registró tres votos en contra y una abstención. Por disposición de la Ley Orgánica del Congreso esta votación fue secreta y se realizó a través de cédulas. Y el presupuesto registró un solo voto en contra. El mío.

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