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Columnas Social

Circunstancias

UNA BREVE REFLEXIÓN SOBRE LA IGNORANCIA

Mtro. Francisco Pineda
NOSOTROS, jueves 17 de enero 2019, actualizada 9:28 am


"El mayor enemigo del conocimiento no es la ignorancia, es la ilusión de conocimiento". Stephen Hawking, Físico-Cosmólogo.

El artículo sobre las creencias de la semana pasada generó algunos comentarios. Como respuesta al artículo, uno de ellos comentó a través de las redes sociales que es común inclinarse a una creencia cuando existe la necesidad de acudir a algo o alguien, por ejemplo, la creencia religiosa, y que los problemas surgen cuando la ignorancia acompaña a las creencias sin importar el nivel académico o status socioeconómico. El punto de vista es válido, ya que las creencias tienen que ver con el conocimiento que adquirimos desde edad temprana, e impacta nuestro razonamiento lógico, y nuestras habilidades de pensamiento crítico y de tomar decisiones. El nivel académico de una persona es importante, pero no lo es todo, ya que un ambiente rico en experiencias personales y de trabajo pueden ser suficientes para lograr un buen nivel de conocimientos.

Conocimientos sobre circunstancias de la vida incluyen aspectos que desarrollamos a través de los años desde la infancia, moldean nuestro juicio y definen un mejor entendimiento sobre el ambiente donde nos desenvolvemos. Si por alguna razón ese conocimiento básico es deficiente, la capacidad de tomar decisiones importantes se limita, y consecuentemente, existe el riesgo de ser presa fácil de depredadores demagogos o maestros de la manipulación quienes siempre andan buscando a quien extorsionar. Cuando hablo de depredadores demagogos, me refiero a algunos líderes políticos, algunas personas de negocios, algunos líderes religiosos y muchos otros con mentalidad delincuente quienes se aprovechan de la bondad e ingenuidad de personas cortas de información.

La ignorancia referida en este artículo no es sobre la falta de conocimiento general o trivial, por ejemplo, quien fue el primer presidente de México, cual es el nivel promedio de educación en México, quien ganó el campeonato del último torneo de la liga mexicana de futbol, o cuantos hijos tiene Luis Miguel, el cantante. La ignorancia a la que me refiero es aquella que tiene que ver con la falta de conocimiento sobre las cosas importantes de la vida diaria que impactan nuestro estilo y calidad de vida, por ejemplo, saber como facilitar una formación básica para un desarrollo psicosocial aceptable de nuestros hijos, información general para decidir ante una emergencia médica, información básica para manejarse financieramente en el hogar, costumbres sociales que ayudan en la reducción de problemas de salud e higiene personal y la comunidad, o el estudiante de preparatoria quien aún no tiene claro a que profesión se puede dedicar, etc.

Las consecuencias de la ignorancia pueden ser funestas. Desde conflictos en nuestras relaciones interpersonales, problemas económicos y de salud, problemas legales, hasta violencia y crimen organizado y productividad limitada. La Dra. Laura Ibarra, socióloga mexicana, escribe en su columna sobre la ignorancia (¿Porque la mediocridad domina en México? Noviembre 29, 2015, Milenio), y afirma que entre los factores que explican la mediocridad en México está la ignorancia, y por lo mismo, muchos mexicanos tienden a ser complacientes con desempeños inferiores. De acuerdo a la Dra. Ibarra, la única forma de enfrentar la mediocridad es "premiar el esfuerzo y la honestidad y castigar la flojera y la ignorancia que los rodean, sobre todo de niños y jóvenes". Ella agrega que "la vergüenza por la ignorancia se ha vuelto cosa del pasado", y que debido a ello existe una tendencia "a no saber, no trabajar o no ser productivo". A nivel internacional, algunas de las guerras, terrorismo, fanatismo religioso, racismo, hambruna o destrucción del planeta, tienen base en creencias relacionadas a ignorancia.

La realidad es que vivimos en un mundo de ignorancia, pero muchas veces no lo sabemos. Una persona ignorante puede no estar consciente de su nivel limitado de conocimientos y por lo mismo no se da cuenta de ello, lo que le hace mostrar falta de interés en aprender situaciones de importancia. Otras veces, una persona falsamente cree que es un conocedor ávido de algo, consecuentemente no intenta clarificar sus convicciones y se estanca en una posición de ignorancia. En el campo técnico-profesional, podemos estar conscientes de que el conocimiento de ciertos fenómenos es limitado, pero no es posible alcanzarlo en su plenitud, por lo menos, en el presente. Por ejemplo, las ciencias aun no tienen una solución concreta para curar el cáncer o la esquizofrenia, o no se sabe si los seres humanos somos los únicos de nuestra especie en el universo. La falta de conocimientos también puede estar asociada con los obstáculos para tener acceso a educación formal. Ya sea por razones culturales en la familia, limitaciones socioeconómicas o un sistema educativo deficiente, muchos jóvenes no tienen las oportunidades para obtener conocimiento académico.

Para muchos, la falta de conocimiento general es y ha sido parte de una cultura por dos o mas generaciones y su estilo de vida ha sido satisfactorio, para otros la curiosidad innata y el deseo por conocer están presentes, lo cual facilita una búsqueda constante de reto, descubrimiento y progreso. Como reflexión, y considerando las palabras de Stephen Hawking, creer en lo erróneo o tener la ilusión de conocer puede ser peor que la ignorancia misma. Gracias por su interés en esta columna.

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