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JULIO FAESLER Viernes 10 de ago 2018, actualizada 9:30am ... Anterior El Siglo 7 de 8 Siguiente ... El Siglo

AMLO y los ciudadanos

El Siglo

Está bien hacernos preguntas en torno al presidente proclamado electo este miércoles. Nadie puede decir qué suerte le espera a su administración, ni el propio AMLO sabe qué esperar de las reacciones sean positivas o de rechazo del pueblo que lo elevó a su alta responsabilidad.

Nadie quiere que el país siga al garete como ha estado en los últimos seis años en cuanto a respeto de los Derechos Humanos, ni en materia económica. La llegada a la presidencia de una persona que se compromete a gobernar con el pueblo no significa que todo vaya a sujetarse a consultas que corren el peligro de caer en los abusos de los mayoriteos a mano alzada en plazas públicas.

Gobernar con el pueblo cobrará sentido cuando el gobernante esté en sincera sintonía con las preferencias de los sectores que sienten los problemas que hay que resolver y que estén en la posibilidad de hacer llegar sus recomendaciones a donde corresponda y que, además, sean atendidas. Hacerlo será una novedad.

México ha aplicado varias formas de promover su desarrollo. En el Siglo XIX los conflictos entre los conservadores y los liberales terminaron con el triunfo de éstos. El período porfiriano amoldó la teoría a la práctica en una exitosa combinación que aún se recuerda como un referente.

En el Siglo XX los ensayos socialistas de Tabasco y Yucatán, al estilo de los actuales en Venezuela o Nicaragua. Los socialismos comunistas y nacionalistas de la URSS, Alemania o de Italia, también fueron instintivamente descartados. La segunda mitad del Siglo XX ha visto la instalación de dos formas de capitalismo comercial, la mixta y la directa como la del régimen que está por terminar. Se ha oscilado entre el proteccionismo industrial hasta la libertad más completa de economía de mercado. Hoy la administración que iniciará en diciembre hace alarde de ser un cambio drástico en temas que tienen que ver con la forma de interpretar y manejar el capitalismo eliminando los vicios que se han enquistado en él.

El reto del nuevo gobierno será llevar al país por un sendero enteramente nuevo consistente en respetar la propiedad privada y al mismo tiempo regularla para dirigir el desarrollo nacional.

En lo político, nuestro país no se ha apartado de la meta de una democracia electoral respetada antes y después de las urnas. La "dictadura perfecta" que estuvo en vigor durante los años del PRI como opción invencible quedó definitivamente diluída en las elecciones que acaban de pasar.

Para que se dé el cambio que todos anhelamos los servidores públicos deberán seguir la norma del servicio directo y palpable al pueblo. Si antes hablábamos de lograr una democracia sin condicionantes, de hoy en adelante las decisiones oficiales están obligadas a atender directamente y sin tropiezos las necesidades populares sin desviaciones ni corrupción.

Para hacer realidad lo anterior, la ciudadanía debe acostumbrarse a ejercer una vigilancia constante. No se trata de una vigilancia como la que se realiza en las dictaduras mediante células vecinales o asambleas de barrio. En las sociedades democráticas la vigilancia cívica se hace a través de las asociaciones civiles. Es importante ser parte de alguna de éstas relacionada a algún tópico como, por ejemplo, el ecológico, el de salud pública, el apoyo a los pobres, la exigencia de justicia en lo penal, la promoción de educación a jóvenes y adolescentes, la promoción de la formula dual escuela-industria. Si cada ciudadano tiene interés en alguno de los temas mencionados la democracia fluirá y la economía dará sus frutos a todos.

El momento es propicio. El nuevo presidente llama a la ciudadanía a cogobernar con él. Hay en México más de diez mil asociaciones de beneficencia y organizaciones sin fines de lucro de toda índole. La labor de ellas es callada y está en la mayoría de los casos diseñada para bajar costos y elevar la eficiencia. En los años en que estaba en juego la evolución de las estructuras de la democracia las asociaciones de carácter político como el Consejo para la Democracia, Alianza Cívica, la Asamblea Democrática para la Democracia, el Grupo San Ángel, etcétera, fueron indispensables. Hoy, su utilidad es igualmente importante. Las observaciones y las recomendaciones de los ciudadanos comprometidos son necesarias en esta nueva época que se abre en la que el futuro presidente está en urgente necesidad de conectarse con la opinión de la ciudadanía que conoce a profundidad los problemas y que mucho le ayudarán a cumplir su mandato.

El licenciado López Obrador ha dado a conocer su programa de reformas y los puntos que considera de mayor prioridad. Es esta circunstancia la que hace más urgente el que se reciban en las oficinas del equipo de transición las expresiones de apoyo o de rechazo. El silencio no es patriótico.

juliofelipefaesler@yahoo.com


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